Todo sobre las combis sangucheras: ideas de negocio

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31 August, 2011 - 19:00

El Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor (CIDE) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) apuesta a lo grande. Promover el fenómeno denominado ‘combi sanguchera’ ante una eventual reducción del número de estas unidades de transporte en Lima.

Julio Vela, coordinador de CIDE-PUCP revela que para ello vienen conversando con los precursores del negocio: ‘Guilligan Burger”, ganadores en 2008 del premio Creatividad Inca Kola. “Los negocios móviles tienen grandes oportunidades de desarrollo”, sostiene al compararlos con los ‘street food’ de Estados Unidos que funcionan en casas rodantes.

Según asegura, el objetivo de este proyecto denominado “Papeo” (que significa comer bien) es que las combis puedan adaptarse a la cultura, gastronomía y turismo característicos del Perú para formar parte de nuestra identidad. Esta iniciativa se viene coordinando, según adelantó, con el apoyo de la Municipalidad Metropolitana de Lima y del empresario y chef nacional, Gastón Acurio.

Vela sostiene que dentro de lo pensado, está lograr la inserción ordenada de estas unidades en la vida económica del país para evitar una sobrepoblación de ‘combis sangucheras’ y para incentivar la tributación o el pago responsable de impuestos.  Lo importante es que las combis que salgan de este proyecto puedan ser reconocidas por su alta calidad, inclusive certificada por instituciones internacionales.

Los pioneros

Si bien algunos comensales dicen que fue ‘La Carcochita’ de Lince, allá por los años ochenta, la primera empresa considerada un ‘negocio móvil’, nadie discute que Humberto Roque, nacido en la provincia puneña de Azángaro, llevó a un nivel superior el calificativo de ‘ambulante’.

“Yo no pensaba que tendría que cargar literalmente mi negocio, cuando al llegar a Lima, en 1993, mis hermanos me dijeron: vamos a comprarte un carrito sanguchero. Me imaginaba otra cosa”,  revela a Mass.pe, este emprendedor apodado “Guilligan” (como el personaje de una serie de televisión) debido al sombrero que usa y que mantiene como distintivo.

Según dijo, de adolescente y por necesidad, empezó a vender caramelos al llegar a la capital y por las noches, con lo que ganaba, solía comprar sánguches como los que ahora vende. “Yo pensaba que podía preparar mis propios panes y venderlos para tener más dinero”, refiere. Y así, sin darse cuenta, fue generando una marca.

Guilligan estará en la feria Mistura y según nos cuentan tienen algunas sorpresas para todos los asistentes.

Marketing para "combis"

Jaime Montesinos, director del Instituto Peruano de Marketing (IPM), sostiene que las “combis sangucheras deben definir, para diferenciarse, a quién quieren atender, qué productos ofrecerán, a qué precios, y fundamentalmente por qué los clientes deben preferirlo.

Si bien, Guilligan Burger vende un promedio de 1,500 sánguches diarios, su presencia publicitaria al menos en Internet no es tan grande. Actualmente cuentan con una página web que presenta ciertos ‘links rotos’, una cuenta en facebook a la que le falta actualizar precios y subir nuevas fotos. Además podrían generar una relación mayor con sus más de 500 seguidores.

Además desconoce, según revelan sus representantes, el tipo de atención que brinda la competencia, fundamental en este tipo de negocios. Así tenemos que ya están en Lima empresas como “Minko’s”, reconocida especialmente en ciertas zonas de San Miguel y Pueblo Libre, “La Combi” del Callao y Top Business Catering, con poco más de dos meses de existencia, en la avenida Tomás Marsano en Surquillo.

La mesa está servida y los motores listos. Al final, el beneficiado siempre es el consumidor.

Precios

Para todos los que preguntan por el precio de estas unidades (ya adaptadas), pueden encontrarlas desde US$6,000 hasta US$10,000. Busquen en Internet (Mercado Libre) y encontrarán más de un anuncio.

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