Diez razones por las cuales fracasamos

Diez razones por las cuales fracasamos
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9 Agosto, 2012 - 10:58

Preguntarse por qué una idea no funcionó es algo constante en los seres humanos, sobre todo en los nuevos empresarios, quienes siempre andan detrás de algo. A continuación, David DiSalvo, psicólogo y especialista en educación pública, nos da diez razones por las cuales fracasamos.

1) No creemos en nosotros mismos.

El cerebro humano es una poderosa máquina para resolver problemas y hacer predicciones. Al recibir información, el cerebro hace un análisis, luego una evaluación y por último pone manos a la obra para obtener un resultado. Sin embargo, si no creemos en la información que hemos recibido, si no creemos que esta nos ayudará a conseguir lo que queremos, entonces no alcanzaremos nuestra meta. Debemos creer en nuestra información, en nuestros conocimientos. ¿Cómo vamos a triunfar si no creemos que triunfar es posible?

2) Nos han convencido de que cada uno tiene su lugar.

Creer que cada uno tiene su lugar en la vida y de que nada se puede hacer al respecto es una idea sumamente perniciosa. Siempre habrán personas a nuestro alrededor que intentarán convencernos de que las cosas son de un modo y de que nada se puede hacer para cambiarlas, por eso, mejor dejarlas así. Esto es totalmente falso, la vida no está predeterminada, como dijo el escritor Tennessee Williams: “Un lugar en la vida se gana a través de la gallardía con la que sobrevivimos a experiencias atroces”.

3) No queremos ser irruptores.

La noción de irrumpir, de ser el agua que destruye la roca, nos asusta a todos. Irrumpir significa que nuestra coherencia, estabilidad y seguridad se tambalearán por un tiempo, y eso pone a nuestro sistema de defensa en alerta. A veces, sin embargo, debemos ignorar las alarmas y arriesgarnos. Si no tomamos riesgos, nunca sabremos de qué somos capaces.

4) Pensamos: ¿Qué pasa si muero mañana?

Todos le tememos a la muerte. Todos podemos morir en cualquier momento. Por eso, mejor dejar de perder el tiempo y poner manos a la obra para alcanzar lo que queremos. ¿Preferimos morir como un monumento a la mediocridad o como un monumento al esfuerzo?

5) Nos preguntamos cómo seremos recordados.

La mayoría de personas buscan estabilidad a lo largo de sus vidas. Quieren ocupar un nicho cómodo y que su obituario diga: Fue una buena persona, un buen amigo, un buen... Esto no tiene nada de malo. Al contrario, ser bueno está bien, pero no es magnífico. Uno no puede aspirar a grandes logros si ancla en la villa de lo bueno.

6) Creemos que nuestro rol en la vida es solo uno.

Muchas veces caemos en la rutina y decimos: Nuestro rol es trabajar en este lugar para ganar dinero, ascender posiciones y alimentar a la familia. Eso está bien, pero no puede impedir que hagamos cosas extraordinarias, que materialicemos nuestros sueños. Lo que sucede es que nos gusta estar en un lugar seguro y no queremos enfrentar traumas. Lo que sucede es que no creemos en nosotros mismos.

7) Tenemos una carrera y eso es suficiente.

Tener una carrera es grandioso, nos da seguridad. Sin embargo, no debe ser un impedimento para que metamos las narices en otros campos. Si uno es abogado puede trabajar como ingeniero, si uno es matemático puede trabajar como lingüista. Nuestra carrera debe abrirnos puertas, no cerrarlas. Recordemos que el ser humano es un ser autodidacta.

8) Tenemos miedo de perder lo que hemos construido.

Este es un miedo totalmente legítimo, y uno que debemos expulsar de nuestra mente lo más rápido posible. Esta es la razón: A lo largo de la crisis internacional, muchísimas personas han perdido sus empleos, casa y ahorros en un pestañeo. La realidad es que podemos perder todo lo que hemos construido por razones ajenas a nosotros. Así que no dejemos que el miedo impida que alcancemos lo que realmente queremos. Es cierto, podemos perder, podemos morir. ¿Y qué? Sigamos hacia adelante.

9) Pensamos: Tal vez ya alcancé mi techo.

Si un día estamos en el trabajo y nos damos cuenta de que ya no podemos progresar más, entonces es tiempo de concentrarnos en la siguiente etapa de nuestras vidas. Es más, debemos pensar en esta siguiente etapa desde mucho antes. Olvidémonos de los techos y concentrémonos en los logros. Si utilizamos los techos como excusa no lograremos absolutamente nada.

10) Estamos confundidos sobre adónde vamos.

Después de prepáranos mentalmente para alcanzar una meta, debemos darle una dirección a toda esa energía que vamos a emplear, de lo contrario, ella puede desperdiciarse. Lo mejor es dejar que esa energía fluya libremente por un tiempo hasta que la dirección emerja espontáneamente. Una vez que esto suceda se puede darle una mejor estructura al método que estamos utilizando para llegar a dónde queremos.

Vía Forbes

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