Las grandes ideas de negocio siempre tienen que aterrizarse en un mensaje concreto hacia tu cliente, a través del cual en términos sencillos expliques por qué tienen que elegir tu producto o servicio.
En ese sentido, los especialistas en planeamiento y negocios consideran tres preguntas básicas a responder, cuyas respuestas surgen a partir del plan de negocio que están diseñando para tu producto, servicio o proyecto:
¿A quién se le ofrece el producto o servicio?
¿Qué se le ofrece?
¿Cómo se le ofrece?
Las respuestas a estas tres preguntas te llevarán finalmente al enunciado de tu propuesta de valor, que en términos sencillos y concretos (pocas palabras) debe decir porque los clientes deben elegir tu producto en vez de irse a la competencia.
Por ejemplo, para la idea de negocio de la combi raspadillera, la propuesta de valor reside en “brindar a los jóvenes que acuden a las playas las más innovadoras combinaciones de sabores de raspadillas en un ambiente fuera de lo común pero atractivo y de rápido acceso como es una combi”.
Mercado
Como ya habrás intuido lo primero que tienes que definir entonces es claramente el segmento de mercado que vas a atender, conocer sus gustos, sus preferencias y ver qué es lo que tiene al alcance (¿es bueno, bonito y barato?).
A partir de los resultados de este estudio de mercado, puedes definir si esa gran idea de negocio tiene posibilidades de tener aceptación o no por tu público potencial.
Dicho de otro modo, es aquí donde tu idea se comienza a tomar forma de una propuesta de valor, al determinar qué es lo especial de tu producto o servicio. En nuestro ejemplo: Las combinaciones de sabores de raspadillas deliciosas.
Lo siguiente es saber cómo se traslada ese “factor especial o valor agregado” al cliente (La combi). Recuerda que parte esencial de tu producto es su presentación.
Otra manera de aterrizar nuestra propuesta de valor es definiendo claramente los siguientes aspectos:
El valor específico que satisfacemos: Gusto, moda, utilidad, aspiración, etc.
El tamaño del segmento que vamos atender: Nuestro mercado potencial y cuánto es lo máximo que podemos vender.
La exclusividad del valor que ofrecemos: ¿Nuestra idea es rápidamente imitable?, ¿Existen propuestas similares o mejores?
Nivel de cumplimiento: ¿Siempre podremos satisfacer a nuestros clientes con la misma calidad y estándares?
Si quieres ahondar un poco más sobre cómo elaborar mejor tu propuesta de valor en tus planes de negocio, revisa el modelo de Porter sobre las cinco fuerzas competitivas y de una manera práctica y sencilla las estrategias para el “Sanguchón Power Light”.
Paera más tips y pasos para emprender tu propio negocio, visita nuestra Aula Empresarial.





