Define la propuesta de valor de tu negocio
16 Febrero, 2012 - 10:33 |  mass

Las grandes ideas de negocio siempre tienen que aterrizarse en un mensaje concreto hacia tu cliente, a través del cual en términos sencillos expliques por qué tienen que elegir tu producto o servicio.

En ese sentido, los especialistas en planeamiento y negocios consideran tres preguntas básicas a responder, cuyas respuestas surgen a partir del plan de negocio que están diseñando para tu producto, servicio o proyecto:

 

¿A quién se le ofrece el producto o servicio?

¿Qué se le ofrece?

¿Cómo se le ofrece?

 

Las respuestas a estas tres preguntas te llevarán finalmente al enunciado de tu propuesta de valor, que en términos sencillos y concretos (pocas palabras) debe decir porque los clientes deben elegir tu producto en vez de irse a la competencia.

Por ejemplo, para la idea de negocio de la combi raspadillera, la propuesta de valor reside en “brindar a los jóvenes que acuden a las playas las más innovadoras combinaciones de sabores de raspadillas en un ambiente fuera de lo común pero atractivo y de rápido acceso como es una combi”.

 

Mercado

Como ya habrás intuido lo primero que tienes que definir entonces es claramente el segmento de mercado que vas a atender, conocer sus gustos, sus preferencias y ver qué es lo que tiene al alcance (¿es bueno, bonito y barato?).  

A partir de los resultados de este estudio de mercado, puedes definir si esa gran idea de negocio tiene posibilidades de tener aceptación o no por tu público potencial.

Dicho de otro modo, es aquí donde tu idea se comienza a tomar forma de una propuesta de valor, al determinar qué es lo especial de tu producto o servicio. En nuestro ejemplo: Las combinaciones de sabores de raspadillas deliciosas.

Lo siguiente es saber cómo se traslada ese “factor especial o valor agregado” al cliente (La combi). Recuerda que parte esencial de tu producto es su presentación.

Otra manera de aterrizar nuestra propuesta de valor es definiendo claramente los siguientes aspectos:

El valor específico que satisfacemos: Gusto, moda, utilidad, aspiración, etc.

El tamaño del segmento que vamos atender: Nuestro mercado potencial y cuánto es lo máximo que podemos vender.

La exclusividad del valor que ofrecemos: ¿Nuestra idea es rápidamente imitable?, ¿Existen propuestas similares o mejores?

Nivel de cumplimiento: ¿Siempre podremos satisfacer a nuestros clientes con la misma calidad y estándares?

Si quieres ahondar un poco más sobre cómo elaborar mejor tu propuesta de valor en tus planes de negocio, revisa el modelo de Porter sobre las cinco fuerzas competitivas y de una manera práctica y sencilla las estrategias para el “Sanguchón Power Light”.

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